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TESTIMONIOS ORALES SOBRE HOMÍNIDOS DESCONOCIDOS VIVIENTES:
ANÁLISIS, CRÍTICA E IMPLICACIONES PARA LOS ORÍGENES DEL LENGUAJE
Por Jordi Magraner
Asociación Troglodites, Valence, Francia.
RESUMEN
El norte de Pakistán linda con regiones asiáticas conocidas por su
riqueza en relatos de hombres salvajes y velludos, identificados por
testimonios visuales como diferentes del hombre moderno. En
1987-1990 se llevó a cabo un estudio en el distrito de Chitral, una
región hasta entonces no inspeccionada , para localizar la
existencia de pos ibles testigos oculares y quizás poder observar uno
de estos seres . Se ideó un método que incluía, entre otras cosas,
un cuestionario sobre anatomía, basado en el examen y descripción
del cadáver de uno de estos hombres salvajes estudiado en 1968 por Bernard Heuvelmans en los Estados Unidos. Al cabo de una
exploración de 19 meses, la expedición regresó con 27 informes
testimoniales y un retrato-robot de dichas criaturas. La información
reunida excluyó el uso de un lenguaje articulado por parte de los
hombres salvajes de Chitral, indicando más bien que se comunican por
medio de potentes sonidos guturales. El resultado sintético de estos
informes permite descartar la hipótesis de un origen mítico de estos
personajes, sin ninguna causa natural. Tanto los datos anatómicos de
hombres fósiles como la prehistoria del Asia central no se oponen a
la existencia de poblaciones prehistóricas en los altiplanos de Pamir e Hindo Kush. Esto fue así por lo menos hasta el primer
milenio A.C. La cuestión a resolver es si tales testimonios se
refieren a supervivientes tardíos de esas poblaciones prehistóricas,
ya descritas como poblaciones de la Edad de Hierro de Sakas( los
primeros pastores de Bactriana).
Introducción
La importancia de los homínidos vivientes desconocidos para el
debate sobre los orígenes del lenguaje, emana del hecho de que los
testigos exponen sistemáticamente que tales seres carecen de todo
lenguaje articulado. La parte principal de esta ponencia se basa en
los resultados de una expedición organizada en el norte de Pakistán
entre 1987 y 1990 y en un estudio científico hecho sobre el terreno
(Magraner, 1991). Estos resultados pueden correlacionarse con la
prehistoria del Asia central y el proceso de humanización específico
de esta zona de Eurasia.
PARTE I
Problemática de la existencia de homínidos ‘reliquia’.
Sin un transfondo científico, la mención de la existencia de
testimonios que hablan de homínidos aparentemente desconocidos,
anatómicamente diferentes del moderno Homo sapiens, con frecuencia
da lugar a suspicacias. Esto es legítimo. Sólo un estudio
sistemático abordado de manera rigurosa permite hacer inferencias
científicas sobre esos homínidos desconocidos. La cuestión de la
existencia contemporánea de homínidos prehistóricos se vuelve más
difícil por la continua convergencia de condiciones negativas,
relacionadas con la historia que ha seguido la teoría de la
evolución y la civilización euroasiática durante el siglo XX. En el
mundo Occidental, nunca ha habido un programa de investigación
planeado y financiado por una institución científica o un
laboratorio de investigación.
Tal no es el caso, sin embargo, de la U.S.R.R. y Mongolia, los dos
países más directamente involucrados en estas enormes extensiones de
territorio salvaje que pueden brindar fácil refugio a semejantes
grupos prehistóricos, lease homínidos.
Los archivos soviéticos sobre la existencia de estas criaturas en
Asia Central son voluminosos. Hay un informe de casi 400 páginas
titulado "Estado actual de los conocimientos sobre los homínidos
reliquia" escrito por la Comisión soviética para el "Estudio del
hombre de las Nieves", creada en 1958 gracias a los ruegos
insistentes del Profesor Porchnev al Presidium de la Academia
Soviética de Ciencias. Además de este informe, también hay en ruso
ocho "Informes Reservados" sobre el asunto, compilados por dicha
Comisión. El último establecía dos objetivos principales. Primero
recoger la máxima cantidad de información disponible en tierra
soviética y fronteras próximas, y segundo, organizar una expedición
al Pamir en busca de testigos, y en lo posible de alguno de los
seres involucrados. La expedición tuvo lugar en 1958, con la
participación de varios grupos de científicos, incluidos zoólogos,
geólogos y arqueólogos. Lamentablemente, no fue dirigida por
Porchnev y se fraccionó en varias expediciones subalternas, que
fueron enfocadas a un estudio específico y totalmente ajeno al
asunto inicial, por cada uno de los grupos participantes. En enero
de 1959 el Presidium decidió no renovar la expedición. El pretexto
oficial fue que se habían descubierto en estas tierras yacimientos
del paleolítico implicando que era imposible que los hombres
salvajes y velludos hubieran vivido allí decenas de miles de años
por efecto de "la muy conocida ley de incompatibilidad de
coexistencia de especies cercanas en un mismo territorio" (Porchnev,
1974). No era cuestión de desacreditar la existencia de estos
seres y, de hecho, ésta no fue negada. Era simplemente una
necesidad impuesta por las condiciones de una enorme organización
que había perdido de vista su objetivo inicial. La verdad histórica
, sin embargo, nunca miente y así veremos que al final esta
investigación en torno a la prehistória del Pamir confirmó las
teorías de Porchnev, haciendo obsoleto el argumento de Presidium.

El científico ruso Boris Fedorovich Porchnev
La palabra "reliquia" fue elegida por Porchnev para definir a
estas criaturas, pertenecientes a una etapa de la evolución humana
muy tardía aunque anterior al hombre moderno. Los detalles
anatómicos corresponden a un homínido y no a un gran mono. Resulta
entonces más atinado, en el caso específico del Pamir-Hindú Kuch,
hablar de homínidos-reliquia. El hecho de que no haya ninguna
publicación disponible en inglés quizás explique por qué se conoce
tan poco este informe ( o más bien éstos "informes", ya que lo mismo
ocurre con las investigaciones de otras dos Academias, la mongol y
la china, directamente involucradas en la recolección de historias
sobre homínidos reliquia). Estas academias prepararon programas de
investigación e informaron de sus hallazgos a Porchnev en 1959 (Porchnev
1974). Para hacerse una idea de la importancia de estos informes-
archivados con excesiva premura en el Mundo occidental so pretexto
de que se originaron en poblaciones nativas, empapadas de leyendas-
en el cuadro 1 se da una lista de testimonios de científicos y
militares. Se trata de testigos que , por cuestiones de trabajo, se
vieron obligados a viajar a esas regiones salvajes. A estas
alturas, los científicos, con toda honestidad, debieran empezar a
preguntarse qué fue lo que incitó las historias iniciales. ¿Por qué
un mariscal del ejército soviético o un radiometeorólogo correrían
el riesgo de hablar sobre algo tan evidentemente sujeto a
suspicacia, si no hubieran visto de verdad, tocado o incluso
descrito en un informe oficial a uno de estos hombres salvajes?.
La preocupación principal de Porchnev era precisamente intentar
entender los orígenes del lenguaje articulado dado que estos seres
no parecían tener ninguno. La existencia de seres humanos
prehistóricos en Asia central afecta directamente la cuestión de los
orígenes del lenguaje.
Así pues, los homínidos-reliquia, más conocidos como "hombres
salvajes" o "hombres velludos", parecen estar viviendo en diferentes
áreas de Asia, sobre todo en Asia Central.
Muchos informes procedentes de diferentes lugares, comunidades
étnicas, civilizaciones y religiones hablan de encuentros con estos
seres, incluso cerca de nosotros, en Europa (Tyson 1699, Linneus
1758, Latreille 1795, Schiltberger 1859, Satounine 1899, Porchnev
1963, Porchnev y Chmakov 1958-1959, Delamare, Deboutville y
Botosanéanu 1970, Gomez Tabanera 1978). Por ejemplo durante el siglo
XIX, numerosas descripciones científicas europeas mencionan
encuentros con niños o adultos caracterizados por una abundante
pilosidad y la falta de lenguaje articulado, incluyendo algunos
casos pertinentes a la existencia de niños velludos y salvajes (Debay
1860). Contrariamente a muchas de las historias que circulan por el
mundo (Elwes 1915, Sanderson, 1961, 1967, Bordet 1955, Obroutchev
1957, Bawden 1959, Dyhrenfurth 1959, Colina, 1961...), la
consistencia de los testimonios provenientes de Asia Central, y sus
análisis, muestran que van más allá del folklore y los mitos (Khahklov,
1914, Porchnev, 1974 pág. 108-109). En este caso a pesar de la
importante heterogeneidad de los testigos, sus descripciones
contienen mucha homogeneidad. Victima de la excesiva cobertura
mediática dispensada por los medios de comunicación en los años
cincuenta y de su amalgamiento con la leyenda del" hombre de las
nieves", el problema real, es decir, la existencia creíble de
homínidos desconocidos en Asia Central, ha sido ignorado por la
comunidad científica Occidental. No obstante, estas investigaciones
de campo despertaron un renovado y fuerte interés en Tajikistan (C.E.I.)
que motivó la expedición de Tastl (Bayanov, 1984). Sin embargo, no
había suficientes datos ni publicaciones sobre metodología.
La expedición al Norte de Pakistán
Era necesario que la expedición de Pakistán Norte funcionara de
manera escrupulosa y metódica para poder formarse una opinión sobre
este problema. Pensamos en recoger nuevos testimonios orales, pero
aplicando un método científico específico de las encuestas
zoológicas. Este estudio se hizo en Pakistán del Norte, con la ayuda
de Yannik y Erik l'Homme en diecinueve meses (Magraner 1991, l'Homme
1991, trazando el mapa 1) y no sólo con el objetivo de reforzar las
pruebas de la existencia de homínidos lato sensu.
Su finalidad era caracterizar en el terreno los elementos que
pudiesen proveer la prueba de tal existencia. Estos elementos
incluyen por una parte el estudio del transfondo ecológico y humano
de la región, y, por la otra, el uso de un protocolo de análisis
aplicable a los testimonios orales. Para completar el proyecto, era
necesario elaborar una base de trabajo. Así pues, se diseñó un
cuestionario sobre la presunta anatomía externa de estos seres.
De
todas las informaciones disponibles sobre los homínidos-reliquia de
Asia, sólo el examen meticuloso del hombre congelado - llamado "Homo
pongoides"- por Heuvelmans (1969), proporcionaba una descripción
lo suficientemente completa de las características anatómicas de
estos seres (Heuvelmans, 1974). El cadáver del Homo Pongoides se
hallaba preservado en hielo y fue mostrado en diversas ferias de
Minnesota (U.S.A.).

Instalación ambulante que recorrió el estado de
Minessota ( USA) mostrando el cadáver congelado de un hombre velludo
Ya estaba en estado de descomposición, cuando Heuvelmans lo pudo examinar y obtener datos de las personas que lo
habían visto descongelado. Las órbitas estaban vacías y
ensangrentadas, los miembros rotos y heridos, la zona de atrás del
cráneo, quebrada, mostraba una parte del cerebro. Aunque el
misterioso origen de este ser velludo, con manos y pies diferentes a
los de un hombre moderno, engendró un escepticismo cada vez mayor
sobre la autenticidad del espécimen, su conocimiento genuino,
derivado de los primeros meses de observación tranquila, viene a
justificar el interés entusiasta mostrado por los científicos que
examinaron las fotografías con detalle. Entre el 17 y el 19 de
diciembre, durante 11 horas, Heuvelmans describió, estudió y
fotografió el cadáver.

Fotografia de la cabeza del hombre congelado u "Homo
Pongoides"
tomada por Bernard Heuvelmans

Vista completa del cuerpo del Homo pongoides
en el interior del bloque de hielo donde se hallaba preservado ( Foto: Bernard Heuvelmans)
El 4 de enero, el antropólogo C.S. Coon
examinó las fotografías y escribió: "Es un cuerpo entero y no una
creación compuesta o un modelo. Es más, no sólo es un homínido sino
también un tipo de hombre, aun cuando algunos de los rasgos
anatómicos son del todo sorprendentes, y de sumo interés para
especialistas en antropología física" (Coon, 1969).
El primer memorándum científico se envió el 14 de enero al real Instituto
belga de Ciencias Naturales, donde llegó a las manos del Director,
A. Capart, y del jefe de la Sección Antropológica de la Institución,
F. Twiesselmann. Al memorándum se le concedió una prioridad absoluta
de impresión y se publicó en menos de un mes. El 5 de febrero y el 9
de febrero, un borrador del estudio fue enviado a W.C. Osman-Hill y
J.R. Napier, directores entonces del Programa de Biología de
Primates del Instituto Smithsonian. Este último anunció que
estaban interesados en el asunto y se organizó un equipo para
realizar una autopsia. El 20 de febrero, el dueño del cadáver- un
feriante- fue informado de su súbita importancia, pero se negó a que
lo examinaran. La secretaria general del Instituto Smithsonian le
escribió personalmente el 13 de marzo declarando que, tal como
mostraban la descripción y las fotografías del Dr. Heuvelmans, el
espécimen era de "gran interés para la comunidad científica" y bien
podía aportar " una contribución importantísima al conocimiento
humano". El 5 de mayo, el profesor Murril de la Sección de
Antropológia de la Universidad de Minnesota examinó a su vez el
cadáver y le comunicó a Napier su estupefacción (Heuvelmans, 1974).
Pero el dueño siguió negandose obstinadamente a permitir que los
científicos tuviesen acceso al cuerpo, y el asunto se olvidó
rápidamente. El descubrimiento del cadáver sigue siendo válido, no
obstante. Los científicos que pudieron verlo, o aquellos que
examinaron con detenimiento las fotografías, nunca tuvieron la menor
duda sobre su valor y extrañeza.
Reconstrucción del Homo pongoides por Alika
Lindberg
Después de haber discutido sobre este tema con Heuvelmans y tras
haber examinado las fotos originales en color del hombre
congelado, los científicos arriba mencionados no albergaban ninguna
duda acerca de la autenticidad del cadáver. En conclusión, si tal
individuo ha existido, sería lógico usar sus rasgos descriptivos
como datos de referencia básicos. Esta base tendría que permitirnos
la confrontación sobre el terreno de los testimonios de cara a
invalidar o confirmar la convergencia anatómica de ambas
descripciones ( tabla 2). Aparte de las observaciones anteriormente
mencionadas, sabemos de la existencia de un diccionario zoológico
tibetano descubierto por el paleoantropólogo Vleck (1959), quien
estudió el tema desde una perspectiva seria después de haber visto
una descripción anatómica de un hombre salvaje y velludo (figura 1).
Durante los años 1919/20 una pequeña unidad militar al mando del
oficial soviético Topilsky mató a un hombre salvaje y velludo en
las montañas de Pamir (valle de Yazgoulem, mapa 2). El ayudante
médico escribió un informe forense que da detalles anatómicos
precisos del cuerpo y la cabeza (Topilsky, 1964). Así pues, lo más
importante era contar con un protocolo de trabajo, como lo exige
toda empresa científica, y, en el caso que nos ocupa, disponer de
tantos detalles anátomicos de estos hombres salvajes y velludos como
fuese posible.
Para el área del estudio, la selección fue la zona norte de
Pakistán, donde el distrito de Chitral parece ser la parte más
salvaje, raramente visitado por turistas. Este distrito, a las
puertas de Asia central- antiguamente llamado el pequeño Kachgar-,
es adyacente al Kachgar chino o Gran Kachgar. A este último,
Porchnev (1974) lo definió como una de las zonas de hábitat
permanente más favorable a los Hombres salvajes. Además, en esta
región, nunca se había llevado a cabo una investigación sobre el
tema que nos ocupa. Por eso, la población no podía haber sido
influida por investigadores anteriores. Los testimonios orales que
investigamos fueron todos originales. La zona norte del Pakistán
también ha sido una tierra olvidada desde los puntos de vista
etnológico y ecológico (fauna y flora). En el distrito de Chitral se
hicieron dos prospecciones, una desde diciembre de 1987 a septiembre
de 1988, la otra de enero a octubre de 1990. Éstos trabajos de campo
los realizaron equipos de dos personas.
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