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Descubrimientos zoológicos: 30 años de sorpresas

  Ultima actualización: 6-12-2003

En los últimos 30 años, mientras nuestra sociedad camina con paso firme hacia la era de la ingeniería genética, la realidad virtual y la informática, criaturas de pequeño, mediano y gran tamaño han conseguido sorprender a los científicos surgiendo del incógnito para mostrar  todo su esplendor ante los asombrados ojos del hombre . En 1998 se estimó en 1´75 millones la cantidad de especies animales catalogadas. Y la cuenta sigue creciendo a buen ritmo, pues , aunque parezca mentira, existen todavia grandes parcelas en nuestro planeta que siguen pendientes de ser exploradas. En este artículo repasamos algunos de los nuevos y más espectaculares hallazgos faunísticos que han tenido lugar en el transcurso de los últimos 30 años.

Vu Quang:  El paraiso  perdido

Situada a unas pocas horas en coche desde Hanoi, en el norte de Vietnam - un país duramente castigado por la guerra que sólo conserva el 10% de sus bosques originales -, Vu Quang es un auténtico paraiso perdido.Se trata de una extensión de terreno extraordinariamente escabrosa y abrupta  que, merced a los picos de miles de metros que se alzan alli atrapa la humedad evaporada del mar de la China, convirtiéndola en una de las pocas selvas pristinas que quedan en Indochina; una selva tan impenetrable que el hombre no empezó a colonizarla hasta los años 50. Las continuas precipitaciones que caracterizan la época de lluvias y las húmeda nieblas presentes durante la estación seca favorecen el crecimiento de una moqueta de musgos  y líquenes que lo cubre prácticamente todo, haciendo que sea muy difícil desplazarse por esta región.

Amparándose en este clima hostil, en esta atmósfera de cuento de hadas, la madre naturaleza parece haber posado su varita mágica sobre Vu Quang, dotándola de una extraordinaria riqueza natural cuyos secretos sólo ahora están empezando a ser desvelados. Y es que, desde que el norteamericano John MacKinnon, al mando de una expedición financiada por el WWF( Fundación mundial para la protección de la naturaleza), se internara en Vu Quang a principios de los 90, la ciencia ha descrito  dos nuevas especies de ungulados de gran tamaño. .El primero de estos animales fue localizado en mayo de 1992. Una serie de cráneos en forma de huso de tejer que los cazadores nativos proporcionaron a MacKinnon  le pusieron tras la pista del sao-la o " cuernos largos", un peculiar mamífero de casi 2 metros de largo y 100 kilogramos de peso que hoy en día es conocido como el buey de Vu Quang ( Pseudoryx nghetinhensis ). Un simple vistazo a su imagen  basta para darse cuenta de queno estamos ante un bóvido corriente. " En parte se parece a un buey, pero también tiene algo de cabra y algo de antílope; conserva  características del tiempo en que estos tres animales se ramificaron a partir de sus antecesores comunes ", explica Peter Arctander, un biólogo molecular de la Universidad de Copenhague encargado de avalar el status de nueva especie del sao-la mediante el análisis de su material genético. " A mi no me gusta la expresión fósil viviente pero eso es precisamente lo que se le podría llamar "

  E l primitivo sao-la

Pero el sao-la no fue más que la primera de una larga lista de sorpresas que iban a proporcionar la región de Vu Quang  y los bosques vietnamitas cercanos a la frontera con Laos. En marzo de 1994, miembros de la WWF capitaneados, de nuevo, por MacKinnon, anunciaron otro sensacional hallazgo: una especie desconocida de ciervo que fue bautizada con el nombre de muntiac gigante ( Muntiacus vuquangensis). De entre 40 y 50 kilos de peso - un 50% mayor que los muntiacs comunes -, sus principales rasgos diferenciadores son sus largos cuernos y dos prominentes púas frontales de hasta 10 centímetros de longitud. " El área es una mina de oro biológica", sentencia MacKinnon, que ha pasado 25 años de su vida realizando investigaciones en Asia. 

El pecarí del Chaco

No todos los días se le presenta a uno la oportunidad de  rescatar del olvido a una especie animal que se creía extinguida desde hace la friolera de 9.000 años; y, sin embargo, eso es justo lo que ocurrió con una de las novedades zoológicas más notorias del último cuarto de siglo: el  pecarí del Chaco( Catagonus wagneri ). Hasta hace poco, lo único que sabíamos de este pecarí es que fue uno de los muchos mamíferos de gran tamaño que perecieron al final de la Era Glaciar. De él sólo nos quedaban algunas osamentas fósiles  muy antiguas que se conservaban en distintos museos. Ahora bien, la sorpresa  saltó durante una serie de expediciones llevadas a cabo entre 1972 y 1975 por el biólogo norteamericano  Ralph Wetzel en la región del Chaco, una zona de sabana que se extiende por Argentina, Paraguay y Bolivia. En el transcurso de sus pesquisas, Wetzel adquirió varios cráneos de un misterioso pecarí  local al que los cazadores nativos denominaban con el  nombre de curé-buro ( el cerdo con orejas de asno ). Este animal no sólo resultó ser una especie nueva para la ciencia , sino que, además, su hallazgo supuso la resurrección del Catagonus wagneri , pues cuando Wetzel regresó a Estados Unidos y comparó los cráneos del curé-buro con los del pecarí fósil  comprobó que  ambos eran idénticos. Con sus 50 kilos de peso y una altura hasta la cruz de 90 centímetros, este mamífero de aspecto similar al jabalí - que se caracteriza por sus patas larguiruchas y sus grandes orejas- es el mayor de todos los pecaríes

El pecarí del Chaco

En el reino del agua

Los mares y oceanos han sido también el foco de importantes hallazgos faunísticos, como, por ejemplo, el del tiburón  bocagrande, un escualo de 4'5 metros de largo y 750 kilos de peso. El primer espécimen fue rescatado de las profundidades del océano Pacífico en noviembre de 1976, al quedar enganchado en el ancla de un barco de la marina norteamericana cerca de la isla hawaiana de Oahu. Tras siete años de investigaciones se descubrió que representaba una nueva familia y fue bautizado como Megachasma pelagios. El tiburón bocagrande, del que hasta el momento se han capturado ocho ejemplares, se alimenta de plancton y tiene en su desmesurada boca de 1'2 metros de ancho un tejido que produce luz para atraer a sus presas.

Megachasma pelagios

Y  el debut del  tiburón Megachasma no es un hecho aislado, ni mucho menos. En 1997 científicos chilenos anunciaron el descubrimiento de la ballena picuda de Bahamonde (Mesoplodon bahamondi ), un nuevo cetáceo de casi 5 metros de longitud. Y es que siempre que se trate del mar, la aparición de nuevas especies, aunque sean del tamaño de un elefante, no debería pillarnos por sorpresa.   " Sabemos más cosas sobre la superficie de la luna que acerca de nuestros propios océanos ", afirma Howard Roe, director del Centro Oceanográfico de Southampton, en Inglaterra.
        

¿ En vías de aparición ? 

Julio de 1985. Bruce robinson se encuentra a 500 metros bajo el agua,  explorando a bordo del  Deep Rover - un sumergible uniplaza - las profundidades del océano Pacífico. Estamos en el reino de las tinieblas permanentes, una franja del océano cuya profundidad impide la llegada de los rayos solares. Centenares de animales luminosos pasan nadando ante el Deep Rover como diminutas estrellas danzarinas en un fondo de aguas negras como la tinta . Como científico del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahia de  Monterrey ( California ), Robinson está  acostumbrado a desenvolverse en este mundo extraño y sombrío, uno de los biotopos menos explorados del mundo. Aun así se topa con algo que le deja sin aliento, algo capaz de rivalizar con una de esas bestias míticas que aparecen en los margenes de los mapas antiguos: un sifonóforo translúcido de 40 metros de largo( Praya sp.) con miles de tentáculos y decenas de estómagos bioluminiscentes. " La experiencia me produjo una tremenda impresión "-, recuerda Robinson. " No teníamos ni idea de que esas criaturas pudiesen llegar a alcanzar semejante tamaño ". 

    Sifonóforo gigante( foto Dave Wrobel)

Contrariamente a lo que pueda pensarse, este enorme sifonóforo no figura en ningún catálogo zoológico. Gracias al Deep Rover y al testimonio de Bruce Robinson sabemos que existe, pero nadie ha podido capturar todavía un ejemplar, condición prácticamente indispensable para que sea reconocido por la ciencia. Y, como en el caso del sifonóforo gigante, existen otros muchos animales sobre cuya existencia tenemos indicios ( testimonios, fotografías, huellas, etc... ), que aunque no acaban de convencer a la comunidad científica, tienden tímidos puentes hacia lo desconocido. Para estudiar a estos animales polémicos e ignorados por la ciencia  ha nacido una nueva disciplina: la criptozoología. 

Bibliografía

-Ancient creatures in a lost world . Time, vol. 143 , no. 25 
- Life in the Abyss. Time ( número especial; invierno97/98) 
- Shuker, Karl. 1993. The lost ark. Harper Collins. Londres
- Monterey Bay Aquarium: www.mbayaq.org/efc/living_species/ default.asp?hOri=1&inhab=164