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El hallazgo es
tan asombroso que los redactores de la prestigiosa revista Nature(1), donde ha sido
anunciado, han creído oportuno colgar un anuncio asegurando a sus
lectores que no se trata de una broma pesada. En el transcurso de unas
excavaciones en la caverna caliza de Liang Bua, en la isla de Flores, un grupo de
arqueólogos australianos e indonesios, dirigidos por Peter Brown, han
encontrado restos de una nueva especie humana de menos de un metro
de altura ( uno de los esqueletos, perteneciente a una hembra adulta, tiene
poco más de 90 centímetros de alzada, convirtiéndolo en el homínido más pequeño
jamás hallado por la ciencia). "El Hobbit", como ha sido
bautizada la criatura debido a su minúsculo tamaño- comparable al de un
niño de cuatro años-, ha resultado ser una nueva especie de humano primitivo - Homo
floresiensis- con una sorprendente mezcla de caracteres arcaicos y
modernos: su cerebro es del tamaño de un pomelo, posee un abultamiento en
forma de visera encima de los ojos y carece de barbilla, aunque su rostro
es delicado y su dentadura era como la nuestra. Según sus descubridores,
fabricaba herramientas sofisticadas y era un hábil cazador que mataba elefantes
enanos y grandes lagartos que poblaban la isla en aquel entonces. Se cree que
El Hobbit podría ser un descendiente del Homo
erectus, que colonizó Asia hace dos millones de años. Pero lo más
sorprendente de todo es la antigüedad de los restos: las dataciones
indican que estos hombrecillos vivieron en Flores hasta hace unos 18000 años. El
debut científico de El Hobbit tiene profundas implicaciones para la criptozoología, como ha
reconocido la propia revista Nature al publicar un artículo de Henry Gee,
donde se afirma que "el hecho de
que Homo floresiensis sobreviviese hasta una época tan reciente, en
términos geológicos, presta más credibilidad a las historias sobre
otras míticas criaturas de apariencia humana como el yeti". El nuevo ser humano obliga a reconsiderar algunas leyendas,
que,
hace un siglo, escucharon los primeros exploradores holandeses
que llegaron a Flores. Los nativos hablaban del "Ebu gogo", una
extraña criatura con forma humana que, como el homínido hallado, medía
menos de un metro.
Este impactante descubrimiento, divulgado ayer en periódicos y
televisiones de todo el mundo, plantea la posibilidad de que el ser humano
no esté sólo en el planeta, ya que los descendientes de esta especie
humana podrían seguir vivos en algunas de las islas de la zona. Aunque el hallazgo
del Homo floresiensis ha pillado por sorpresa a la comunidad científica
internacional, la existencia de misteriosos homúnculos selváticos en
Indonesia es un asunto que los criptozoólogos llevan
discutiendo desde hace casi 50 años ( 2). Conocidos como Nittaewo en Ceylan
u Orang-Pendek en Sumatra, en 1945 el antropólogo Osman-Hill( 3), ante el
disgusto de la mayoría de sus colegas, propuso
que, más que fábulas o fantasias, podría tratarse de una raza de pigmeos arcaicos emparentados con el Homo erectus. Y eso es exactamente lo
que se ha hallado en Flores. El descubrimiento del Homo floresiensis
supone, pues, un espaldarazo importante para los que defienden que la
criptozoología es una disciplina de interés científico.
Referencias
1.-Brown, P., M.
J. Morwood, R. P. Soejono, Jatmiko, E. Wayhu Saptomo, and Rokus Awe Due
2004 A new small-bodied hominin from the late pleistocene of Flores,
Indonesia. Nature, 431 [n° 7012]: 1055-1061 (October 28).
2.-Heuvelmans,
Bernard. 1958.Tras la pista de los animales desconocidos. Luis de Caralt,
Barcelona
3.-Hill, William
C. Osman.1945. Nittaewo, an unsolved problem of Ceylon. Loris, 4 [n°
1] : 251-262 (December).
Sociedad Española de Criptozoología.
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