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Durante décadas, Federico
Solórzano ha recopilado huesos de las riberas del mayor lago de México(
provincia de Jalisco);
huesos que él mismo ha exhumado y otros que le han traído. El profesor de antropología y paleontología revisaba su colección
un día cuando notó algo que le llamó la atención: una protuberancia ósea
frontal decolorada por minerales y un trozo de mandíbula que no coincidía
con la de ningún cráneo moderno. Pero Solórzano halló una coincidencia
perfecta cuando comparó la primera de las dos piezas con un modelo del
Hombre de Tautavel del Viejo Mundo, miembro de una especie --Homo erectus--
que muchos consideran antepasado del moderno Homo sapiens. Pero se cree que el Homo erectus se extinguió hace 100
o 200 mil
años, decenas de miles de años antes de que los primeros seres humanos llegaran
al continente americano. Y los arqueólogos nunca han hallado
vestigios incuestionables del Homo erectus en las Américas. Solorzano, un
científico internacionalmente respetado, afirma que la protuberancia ósea
frontal de Chapala plantea ‘‘muchas preguntas, una de las más
importantes es que se parece a formas humanas muy primitivas cuya
presencia en America nunca se ha aceptado.’’ El hallazgo de Solórzano fue
detallado en una conferencia en septiembre que atrajo académicos
del continente y de Europa. Esa pieza ósea primitiva del Lago Chapala
"es única", dijo Bonnichsen. Es tan singular --y fuera de
contexto-- que ha sido mayormente ignorada. Hasta hace poco, la mayoría
de los arqueólogos en Estados Unidos creía que los primeros seres
humanos llegaron al continente americano hace unos 13.500 años cuando se
abrió un corredor terrestre temporal en el Estrecho de Bering.
Los pocos científicos que han analizado los huesos coinciden en que
tienen apariencia humana, no animal, y que son muy antiguos. Los esfuerzos
por fechar las muestras con técnicas modernas han fallado debido a la
falta de tejidos sobrevivientes. Lo que más frustra a los arqueólogos,
acostumbrados a discutir los detalles más minúsculos, es que nadie sabe
realmente de dónde provino el hueso ni cuándo fue hallado. Al parecer
fue recogido cuando una sequía dejó al descubierto un vasto sector del
lecho del lago Chapala entre 1947 y 1956. El arqueólogo Stanley Davis,
cuando estaba en Texas, pasó varias temporadas acompañando a Solórzano
en inspecciones de la región. Davis dijo que otros huesos humanos en la misma
zona que tienen de 6 mil a 7 mil años no tienen la coloración oscura
mineral de la pieza ósea primitiva hallada en el lago Chapala.
Sociedad Española de Criptozoología.
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