Sociedad Española de Criptozoología

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El hombre salvaje en España  por Angel Morant 

( Artículo publicado en "El mundo de los Pirinéos". Con un "Anexo" sobre la "Osa" de Andara )

NOTA: El autor quiere dejar claro que, en ningún momento, se está afirmando la existencia actual de hombres salvajes en España.  Se trata simplemente de llamar la atención sobre un tema de estudio que, aunque reservado tradicionalmente a los folkloristas,  podría ser competencia también de arqueólogos y paleontólogos. Por otra parte, este artículo- excepto el Anexo - fue publicado en una revista popular, de ahí el tono divulgativo del mismo

 Solitario y amante de las umbrías soledades boscosas, la figura del  salvaje pervive en los cuentos y leyendas de los Pirineos. Para muchos simboliza lo que hay de misterioso e imprevisible  en la grandiosa naturaleza pirenaica. Pero, ¿se trata meramente de un personaje simbólico?.

Para  responder a esta pregunta es preciso que hagamos un paréntesis y nos traslademos hasta las lejanas tierras de Asia siguiendo la pista de un fenómeno que ha suscitado la curiosidad de los medios de comunicación y de algunos científicos. Procedentes de las  cadenas montañosas de esta región nos han llegado informes acerca de  una serie de "hombres- mono" cuyo nombre varía según los paises donde se localizan . Popularmente conocidos como "hombres de las nieves", reciben el nombre de "migö" en el Tibet, "Almasty" en la cordillera del Caúcaso,  etc... Según los testigos que afirman haberlos visto, estos seres  velludos, solitarios y nocturnos, cuyo tamaño oscila entre 1,5 y 3 metros de altura, son consumados escaladores que   habitan en cavernas, refugios rocosos y zonas boscosas  situadas a una gran altitud. Los nativos del Caúcaso afirman que el Almasty es omnívoro, alimentándose de bayas, raíces, pequeñas alimañas y productos agrícolas que  hurta durante sus frecuentes incursiones en las plantaciones locales. Impulsados por su afición a la leche, penetran por la noche en los establos para ordeñar al ganado e irrumpen en los refugios de montaña donde se cobijan los pastores. Carecen de un lenguaje articulado, aunque emiten  estentóreos chillidos que, en ocasiones, recuerdan a la risa. Se les ha querido identificar con una raza de hombres prehistóricos que podrían haber sobrevivido hasta nuestros días, refugiándose en los lugares más recónditos del continente asiático.

EL  SALVAJE EN EL FOLKLORE PIRENAICO        

¿Qué tiene que ver todo esto con los personajes de nuestro folklore?. Lo cierto es que cuanto  más profundiza  uno en el estudio del salvaje de las leyendas pirenaicas más evidente se hace su similitud con estos hombres-mono cuya existencia es objeto de polémica entre los zoólogos. Así, según las tradiciones vascas, Basajaun, el hombre salvaje de Euskal Herria, se nos presenta como un ser  nocturno y troglodita que reina sobre las montañas y la vegetación. "Especie de monstruo con rostro humano"- nos cuenta el escritor Agustín Chaho(1)- "que el vasco situa en el fondo de los negros abismos o en la profundidad de los bosques. La talla de Basajaun es alta, su fuerza prodigiosa; todo su cuerpo está cubierto de un pelo largo y liso que parece una cabellera; anda de pie, como el hombre, con un bastón en la mano y sobrepasa a los ciervos en agilidad". En los cuentos populares, se le acusa de realizar incursiones en  las cabañas de los pastores para calentarse al fuego y alimentarse de leche, queso o castañas; de rondar por los parajes desolados, profiriendo un grito parecido a la irrintzina "en el que las notas finales perforan las brumas de la noche con una risa diabólica"(2). Como señala el folklorista vasco, Jose María Satrustegui algunas de las historias sobre el Basajaun destacan por su tono sobrio y austero, llegando a desprender un perfume de autenticidad realmente asombroso.

En la zona francesa del Ariege, al salvaje se le denomina "ome pelut" o "Iretgge". En una de sus obras sobre el folklore local, Charles  Joisten (3) cuenta que el bosque de Barthes estuvo habitado por Iretgges hasta el siglo XII o XIII. Estos seres se abrigaban en cavernas, alimentándose de los productos de la tierra y de la caza que podían capturar. Se les veía  a menudo recorriendo la floresta, pero no toleraban que nadie se acercase a ellos, huyendo y escondiéndose al menor ruido. Menos tímidos, según cuenta la tradición, eran los Simiots que en la zona de los Pirineos orientales llegaron a constituir una auténtica plaga . Esta leyenda catalana, cuyo origen se situa en la Edad Media, está íntimamente relacionada con los cuerpos de los santos Abdón y  Senén. Como expone  el Padre Domenech en su "Historia de Nuria" ( 1666), los restos de estos dos mártires fueron entregados al abad Arnulfo quien había ido a Roma en busca de ayuda  porque los habitantes del valle de Perpignan estaban sufriendo una ola de inundaciones y tempestades que estropeaban las cosechas. Además, una especie  de animales parecidos a  monos, los Simiots, entraban de noche en los pueblos vecinos, raptando a los niños pequeños. Tan pronto como los cuerpos de los santos fueron transportados al lugar, cesaron las calamidades y se interrumpieron los ataques vandálicos de estos seres peludos.

En las agrestes tierras del  Pirineo central, con sus picos escarpados y hermosos valles, también encontramos tradiciones sobre hombres velludos. En la comarca  aragonesa del Sobrarbe, bañada por las cristalinas aguas del río Cinca, se situa la leyenda de Silván, un ser mitad hombre, mitad animal cuyas hazañas han quedado recogidas en el acervo popular. Silván era un escalador extraordinario por lo que había elegido como morada  una angosta cueva del desfiladero de las Devotas  que estaba rodeada por paredes verticales de roca caliza. Con el tiempo, se convirtió en un incordio para los habitantes del pueblo de Tella debido a sus continuas tropelías. Amparándose en la oscuridad de la noche, solía deslizarse hasta los corrales donde estaban encerradas las cabras y las tetaba para alimentarse de su leche. Por el día escogía el momento en que los hombres estaban trabajando en los campos para visitar furtivamente las casas, introduciéndose por las ventanas de los pisos más altos y llevándose toda clase de alimentos. Además, también se le consideraba responsable de la desaparición de niñas y pastoras. Finalmente, los habitantes de Tella, hartos de sus fechorías, decidieron acabar con él aprovechándose de su debilidad por la leche. Para ello, colocaron un caldero  lleno a rebosar al pie de su cueva. Silván se bebió la leche con fruición y murió entre espasmos, pues estaba envenenada.(4)

TESTIMONIOS HISTORICOS

Podría pensarse que todo esto no tiene el más mínimo interés para prehistoriadores, antropólogos físicos y arqueólogos sino fuese porque el dossier del hombre salvaje de los Pirineos no se compone exclusivamente de folklore. Existen lo que podría calificarse como testimonios históricos, es decir, documentos que hacen referencia a seres aparentemente infrahumanos observados hasta hace poco tiempo en distintos puntos de la cordillera pirenaica. En 1776, Julien David Leroy (5), ingeniero de puertos de la Marina, escribió un informe sobre la explotación de los bosques del pirineo vasco donde menciona cómo los pastores vecinos de Irati pudieron ver ,en varias ocasiones, a un hombre salvaje que habitaba en dicha región. " Era de muy grande talla, velludo como un oso y alerta como los rebecos; de un humor alegre  y carácter aparentemente  dulce, pues no hacía daño a nadie. Frecuentemente visitaba las cabañas sin llevarse nada; no conocía ni el pan, ni la leche, ni los quesos; su gran placer era hacer correr a los corderos, dispersándolos y estallando en grandes carcajadas(..). Cuando los pastores soltaban a los perros , cosa que hacían a menudo, salía disparado como una flecha, impidiendo que nadie se le aproximase demasiado ". Más o menos por la misma época,  José de Vega Sentmenat, en su " Libro de las cosas curiosas" ( 1774) señala que los pastores del Pirineo catalán solían toparse   en los puertos de montaña con hombres descomunales con el cuerpo  totalmente cubierto de vello blanco. Incluso parece ser que uno de estos salvajes fue capturado y exhibido bajo el apelativo de "sátiro" en Barcelona en 1760, como expone un periódico ruso del siglo XVIII( 6). Como nota curiosa, sería conveniente citar un caso mucho más reciente ocurrido en  nuestra cordillera Pirenaica y que merece un estudio más detallado para tratar de determinar su posible interés antropológico . La región oscense de la Guarguera, en la comarca del Serrablo, es la cuna de una leyenda sumamente popular  que habla del "ome choto", un hombre de rasgos grotescos cuya historicidad pude constatar durante mis investigaciones de campo y que vivió  hasta principios del siglo XX (7). Parece ser que el "ome choto" ( hombre-cabra) llevaba una existencia muy primitiva, alimentándose de los productos salvajes del bosque. Moraba en una buitrera del monte Canciás y se le consideraba el último descendiente de un clan de pastores que vivían de espaldas a las poblaciones circundantes . Se ganó el mote de "hombre-cabra" por su horrible aspecto y  su capacidad para moverse con agilidad animal por los riscos más escarpados. De orejas desmesuradas y cabeza enorme, su breve cuello y poderoso torax le daban un aspecto achaparrado. Iba siempre vestido con un sayo corto de piel de cabra y las partes de su cuerpo que quedaban al descubierto eran velludas como las de un oso. Apenas hablaba y su afición favorita era contemplar a las mujeres mientras lavaban la ropa en el río. Calzaba unas galochas en los pies y, para defenderse de las alimañas del bosque, se acompañaba de una especie de porra de madera con la cabeza gruesa que aferraba con sus poderosas manos.

¿LA CONEXIÓN NEANDERTAL?

 Estos datos hacen pensar que la figura del salvaje  podría no ser simbólica y que se nutre de algún tipo de realidad. Pero, ¿Cuál?. Aunque cabe la posibilidad de que estas tradiciones  estén basadas en niños asilvestrados, abandonados por sus padres en los bosques y montañas,  hay buenas razones para descartar dicha hipótesis. Como expone R. M. Zingg en su libro "Wolf children and feral men"( 1942), los niños asilvestrados nunca ríen, se vuelven cuadrúpedos y sufren una inhibición del deseo sexual. Por el contrario, los salvajes pirenaicos  raptan seres humanos para tener trato sexual con ellos, profieren unos sonidos parecidos a la risa ( como es el caso del Basajaun y del salvaje descrito por Leroy) y mantienen una postura claramente bípeda. Por no hablar del hecho de que sus características( cuerpo velludo, agilidad  y fuerza extraordinaria, etc.. Ver Anexo) parecen alejarlos de la variabilidad existente dentro de nuestra propia especie. Y aquí es donde hace su entrada  la paleontología. Sabemos que, hasta hace unos 28.000 años, España estuvo habitada por una especie distinta de hombres denominados Neandertales( Homo neandertalensis). Los expertos creen que al llegar nosotros a Europa  los fuimos empujando hacia lugares ecológicamente menos atractivos como bosques y montañas, acelerando su extinción. ¿Podrían haber sobrevivido hasta una fecha  mucho más reciente de lo que pensábamos?. ¿Es posible que estén basadas en ellos todas esas tradiciones pirenaicas que hablan de hombres velludos y montañeses?. La idea de España como último refugio de algunos mamíferos  que, en la mayor parte de Europa, se extinguieron  durante  la prehistoria no es absurda. Basta citar dos ejemplos de animales  que han seguido viviendo en nuestro país hasta tiempos históricos mientras que en  el resto de Europa desaparecieron hace miles de años; uno es el lince ibérico( Lynx pardina)  y el otro un asno(?) salvaje, el zebro ( Equus hydruntinus).  ¿ Podría haber ocurrido lo mismo con los Neandertales?. Tal vez sea hora de empezar a plantearse si la figura del salvaje  es algo más que una personificación de la indómita naturaleza pirenaica y si su estudio podría aportarnos claves acerca de  nuestro pasado evolutivo.

Etimología

Silván: en la Roma clásica, Silvanus fue una deidad campestre que reinaba sobre la naturaleza. El significado de su nombre es, según la filóloga W. Meid, "señor del bosque" ya que procede del latín "silva"( selva)

Simiot: del latín "simius", que significa "mono". Simiot debería traducirse, por lo tanto, como "mono de gran tamaño"

Iretgge: aunque algunos autores han señalado que podría tratarse de una corrupción de "hereje", es probable que este término provenga del vasco "iratzia" ( helecho). En el folklore vasco existe, efectivamente, un duende de la vegetación que se conoce con el nombre de "iretxo".

Basajaun: nombre compuesto que deriva de los vocablos "basa"(salvaje, silvestre) y "jaun"(señor). Su significado literal sería "señor salvaje", aunque algunos autores prefieren traducirlo como "señor del bosque", pues "basa" deriva del más arcaico "baso"(bosque). No obstante, la utilización de "basa" en el sentido de "salvaje" es frecuente en muchos vocablos vascos, como, por ejemplo, "basaurdea" ( cerdo salvaje, jabalí) o "basahuintza" ( cabra salvaje o corzo ).

 ANEXO: LA "OSA" DE ANDARA

En otoño de 1925, el militar ruso M. Topilsky (8) pudo observar de cerca el cadáver de un hombre de las nieves abatido en la cordillera del Pamir (Rusia). En su informe, Topilsky , tras señalar que la mayor parte del cuerpo estaba cubierto de vello, menciona lo siguiente:

" La frente se inclinaba hacia atrás y su entrecejo  era sobresaliente . Sus pómulos prominentes hacían que la cara se asemejase a la de un mongol. La nariz era chata, con la raíz muy hundida. Los brazos tenían una longitud normal, sus manos eran un poco voluminosas y los pies mucho más anchos y cortos que los de un hombre."

Llama la atención el parecido de esta descripción con  la de un hombre salvaje español cuya historicidad fue certificada por el etnógrafo Adriano García Lomas (9). Se trata de la "Osa de Andara", una mujer velluda de Cantabria sobre la que el madrileño J. Juste y Garcés escribió un libro en 1875(10). He aquí cómo la describe el autor: " Sus carnes cubiertas por una capa de suciedad endurecida, sus largas uñas encorvadas como las de águila, sus pies anchos y cortos en que apenas se distinguían los dedos los unos de los otros ni en longitud ni en volumen , sus manos encallecidas, su tronco redondeado por una desmesurada obesidad, y lo tosco de sus miembros la asemejaban, en efecto, a una osa.  Bajo un monte de pelo crespo, enmarañado, asomaban unos labios parecidos a un hocico, unos ojuelos brillantes, una nariz chata, una frente aplastada y estrecha y unos pómulos prominentes y angulosos."

Algunas de las características anatómicas del hombre de Neandertal  guardan una similitud realmente sorprendente con las de la mujer salvaje y forzuda de Cantabria. Tomemos como ejemplo las  descritas en el libro "En busca de los Neandertales"  por el paleóntologo Christopher Stringer( 1993):

1)Neandertal: caja torácica ancha, torax muy voluminoso en forma de barril ( págs.88,104); Osa de Andara; "tronco redondeado por una desmesurada obesidad". 

2)Neandertal: pómulos  hinchados y  huidizos ( pág. 87); Osa de Andara: " pómulos prominentes y angulosos"

3)Neandertal: frente baja ( pag. 84); Osa de Andara: "frente aplastada"

4)Neandertal:  rostro saliente ( pag.87) y barbilla poco desarrollada ( pag.84), lo que podría corresponderse perfectamente con los " labios parecidos a un hocico" de la mujer salvaje de Cantabria. De hecho E. Genet Varcin , en su libro "Les Hommes fossiles" (1979), dice lo siguiente acerca de las diferencias entre hombres modernos y primitivos:

 " .... y, debido a la presencia de una barbilla, también desaparece el aspecto de hocico de la cara". 

Reconstrucción de la cara de un Neandertal ( 1888)

5) Neandertal: en lo que respecta a los pies, Stringer sólo menciona que las falanges  son anchas ( pág.88 ). En realidad, lo que sorprende del pie de algunos Neandertales ( Kiik-Koba, Crimea) es su anchura (11), pero, sobre todo, que los dedos están dispuestos en "abanico" ( ilustración 41 del libro de Stringer). Esto hace que parezca que todos  los dedos tienen  la misma longitud. Osa de Andara: " pies anchos y cortos en que apenas se distinguían los dedos los unos de los otros ni en longitud ni en volumen ".

Por otra parte, el paleontólogo Erik Trinkaus(12), en sus trabajos sobre la anatomía de los Neanderthales, habla de falanges robustas y muy musculadas ( fat toes), lo que, según él, indicaría una  sorprendente capacidad de agarre en los dedos de los pies. Esto concuerda perfectamente con la aptitud escaladora de los hombres salvajes españoles(13)( sobre todo con la Osa de Andara, cuyas proezas en ese sentido son continuamente mencionadas por Juste y Garcés ).

Pie de un Neandertal( arriba) comparado con el de un hombre actual

Hemos de añadir que en la fecha en que Juste y Garcés escribió su  libro, los únicos restos del hombre de Neandertal  que habían llamado la atención de la comunidad científica( un cráneo incompleto, dos húmeros  y un fémur encontrados en Alemania en 1856), eran, además de escasos, poco conocidos. De hecho, su pertenencia a una raza o especie diferente- al principio se llegaron a identificar como los de un cosaco deforme- no fue reconocida por la ciencia hasta  1886. Resulta difícil de creer que Juste y Garcés "inventara" esta más que aceptable reconstrucción de  un Neandertal basándose exclusivamente en la información científica- mucho menos la popular- que, por aquel entonces, se poseía sobre estos hombres primitivos. La primera reconstrucción conocida del hombre de Neandertal  es muy esquemática y parece confirmar esta suposición: apareció en el Harper´s Weekly de Londres (14), data de 1873- dos años antes de que Juste y Garcés publicase su libro- y  representa una escena familiar con dos de estos humanos primitivos. En este "matrimonio" de Neandertales, que, al parecer acaba de tener una pelea, el hombre, desprovisto de pelo corporal, vestido con pieles y dándole la espalda a su conyuge, tiene  el aspecto de un apache embrutecido( con una barbilla pronunciada, por cierto). En cuanto a la mujer podría pasar perfectamente por una  Ariadna abandonada de la prehistoria.

LA OSA DE ANDARA SEGUN J. A. ODRIOZOLA CALVO

Según sus propias investigaciones, José Antonio Odriozola Calvo(15) afirma que la Osa de Andara era un pastora muy velluda (afectada de hirsutismo) que se llamaba Joaquina Lopez, natural de Beges y nacida en torno a  1818 o 1826. El libro de Juste y Garcés sería, pues, un invento. Basa sus conclusiones en los recuerdos de niñez de un solo testigo, Crescencia González, de 90 años ( nacida en 1880 en Tresviso), a la que Odriozola entrevistó en Beges en 1966, es decir  más de un siglo después de los sucesos narrados en el libro de Juste y Garcés. Queremos recordar que Juste y Garcés, que visitó la zona en torno a 1860 ( 106 años antes de que Odriozola realizara su entrevista), relaciona a la "Osa" con Camarmeño, no Beges y que Adriano García Lomas, un folklorista santanderino, realizó una investigación de campo ( 42 años antes que Odriozola) en la que obtuvo una descripción de la "Osa" no excesivamente diferente a la proporcionada  por Juste y Garcés( Y, lo que es más curioso,  no pudo encontrar ninguna persona que afirmase haberla conocido personalmente, aunque se acercó hasta La Hermida que está a tan sólo 5 kms de Beges). Mientras que el testimonio de Odriozola se caracteriza por la falta de detalles, tanto el de Juste y Garcés como el de García Lomas son muy explícitos. Según Odriozola, la hirsuta  pastora Joaquina López, que incluso tenía pelo en la cara, abandonó Beges y se retiró avergonzada a las cuevas de Andara donde permaneció durante años aislada cuidando su rebaño de cabras, aunque finalmente volvió al pueblo, se casó y tuvo numerosos descendientes. Ese sería pues el origen de la leyenda. Las mujeres hirsutas se caracterizan, efectivamente, por la presencia de pelo en la cara, un rasgo que, a pesar de ser tan llamativo( pensemos en la famosa mujer barbuda del circo), ni menciona Juste y Garcés- perdiendo así una oportunidad única de añadir más sensacionalismo a su "invención"- ni García Lomás que, sin embargo, si que cita una mata de pelo impresionante en el empeine de los pies( Es más, el dibujo realizado por García Lomas nos muestra a la "Osa" con una cara completamente desprovista de pelo). Se podría acusar de fantasioso a Juste y Garcés sino fuese porque los datos de García Lomas le apoyan. Aún teniendo en cuenta únicamente el trabajo del folklorista santanderino, habríamos de concluir que la hirsuta pastora Joaquina López iba vestida con andrajos- dejando bien a la vista la mata de pelo de la que tanto se avergonzaba y arriesgándose a coger una pulmonía-, y , por lo visto, descalza( ¿ ?).  También hemos de suponer que volvió a Beges, se casó, tuvo hijos, vivió hasta finales del XIX o principios del XX y que en La Hermida, a tan sólo 5 Km de distancia, nadie sabía nada del asunto.  Finalmente, tampoco se comprende como, en todo el pueblo de Beges,  Odriozola no pudo encontrar ninguna otra persona que corroborara esta historia. Por las fechas que da Odriozola, podemos suponer que Doña Crescencia - su testigo- conoció a Joaquina López- su "Osa"- cuando esta última tenía 60 o más años, es decir cuando ya había retornado a la "civilización", se había casado y probablemente contaba con  "un buen número de descendientes". Sin embargo, el testigo dice que tuvo oportunidad de conocer a la hirsuta pastora porque, apenada por su soledad , tanto ella como otras niñas de Tresviso, iban a  ayudarla con su rebaño de cabras. Esto suena a contradicción.... ¿Estaba aislada y sola o vivía en Beges donde tenía marido, hijos e incluso nietos?. 

 Lo que está claro es que una mujer vivió errabunda en los montes de Andara a mediados del siglo XIX, una mujer lo suficientemente velluda, estrafalaria y robusta como para merecer el título de "osa",  como para llamar la atención de un funcionario madrileño- que incluso escribió un libro sobre el tema- y como para engendrar toda una leyenda que en 1924, cuando Garcia Lomas visitó el lugar, todavía estaba fresca en la memoria de los lugareños. ¿ Y si fuera un caso de hiperandrogenismo?. Ciertamente, en las mujeres con hiperandrogenismo (16), la abudante pilosidad va acompañada, en ocasiones, de una hipertrofia muscular ( crecimiento inusual de la musculatura)... ¿Explicaría esto la fama de forzuda de la "Osa"?. El argumento es interesante, pero falla por tres motivos: 1) El hiperandrogenismo favorece que  el pelo crezca desaforadamente en las zonas donde los varones suelen tenerlo: cara( algo que como ya hemos dicho nadie menciona hasta que aparece Odriozola), pecho, axilas, espalda, zonas genitales.., pero no en el empeine de los pies. 2) Produce alopecia, como en los hombres, cosa que ninguno de los autores arriba mencionados señala 3) Las mujeres con hiperandrogenismo casi siempre tienen problemas de fertilidad, lo que no cuadra con la descripción de Odriozola sobre Joaquina López, de la que dice que tuvo descendientes. Existe otro tipo de hirsurtismo denominado  "idiopático", que no afecta a la fertilidad, pero no va acompañado de masculinización y la distribución de la pelambrera es la misma que en el anterior, es decir, no afecta al empeine de los pies. Por otra parte, los casos más feroces de hipertricosis- como el llamado "síndrome del hombre lobo" que es genético y en el que la cobertura de pelo recuerda por su abundancia a la de un animal- la pilosidad se suele limitar a la parte superior del tronco( cara incluida, aunque en casos excepcionales como el de la conocida actriz Julia Pastrana también puede aparecer en todo el cuerpo. Por cierto,  Julia Pastrana tenía una barba que hubiera causado la envidia del mismísimo rey Salomón). Si es esta la enfermedad que padeció Joaquina López es bastante posible que fuese heredada por alguno de sus descendientes, de lo cual no hay la más mínima constancia. Si analizamos la descripción de la "Osa" de Andara, veremos que no concuerda exactamente con ningun tipo de enfermedad: su " tronco de desmesurada obesidad" podría relacionarse quizás con lo que se llama "obesidad central" que es característica del hiperandrogenismo, al igual que su fama de forzuda. Sin embargo, la distribución del pelo es más típica de la hipertricosis ( ya que, según dos de los tres autores que han escrito sobre el tema, se acumulaba en zonas no sexuales como brazos, pies, manos y piernas). ¿ Inventaron también Juste y Garcés y los habitantes de La Hermida una extraña patología no tipificada?. Resulta dificil de creer. Si a esto añadimos las inconsistencias en el testimonio de Crescencia González  y el hecho de que el testigo se basa en recuerdos de la niñez( probablemente de una época que se remonta 70 o más años atrás), el caso de Odriozola no resulta tan covincente.

 

Bibliografía

(1) Chaho, Augustin Histoire primitive des Euskariens-Basques(1847). Bayonne, chez Mme Bonzo librairie: XL-XLIV

(2) Dunny-Petre, Pierre(1960).  Basa-Jauna: le seigneur sauvage dans les Legendes Basques. Bull. de la Societe des Sciencies, Lettres et Arts de Bayonne nº.92-94:87-105;120-159;177-222

(3) Joisten, Charles(1962) Les etres fantastiques dans le Folklore de LÁriege. Via Domitia.Vol:9:15-82

(4) Información transmitida por Rosa Villa de 95 años y residente en Labuerda ( Sobrarbe, Huesca ) 

(5) Leroy, Julien David(1776) Memoire sur les trabaux qui ont Rapport a l´Exploitation de la Nature dans les Pyrénées. London: 8-9

(6) Noskovska Vedomosti ( 11 de julio de 1760 ), nº.35

(7) Pedro Lafuente, folklorista, Huesca ( comunicación personal )

(8) Heuvelmans Bernard y Boris Porchnev.(1974) L´Homme de Neanderthal est tojours vivant  Plon, 
Paris.

(9) García Lomas, Adriano(1964). Mitología y supersticiones de Cantabria. Santander: Diputación

(10) Juste y Garcés, Joaquín( 1875) " la Osa de Andara". Estudio psicológico. Madrid

(11) Heuvelmans Bernard y Boris Porchnev op.cit.

(12) Trinkaus, Erik y Pat Shipman( 1993) The Neandertals. Jonathan Cape. London

(13) Raynal, Michel.( 1992) Verité en-deÇa des Pyrénées ( A propos des Neanderthaliens reliques hispano-pyrénéens). Bipedia, 9: 1-12

(14) Trinkaus op.cit.

(15) Odriozola Calvo, José Antonio. El macizo Oriental de los Picos de Europa ( Andara ). 1980

(16) Crespo Retes , Isaac,  A. Stuchi , A. García (Enero - Junio 2002 ) Hiperandrogenismo. Dermatología peruana - Vol. 12 nº 1

Referencias en la red

 Barón Castañeda, Germán . Fundamentos de Endocrinólogía y  Ginecología. Libro electrónico
 Hirsutismo. Guías Clínicas 2002; 2 (39). Redactores Fisterra 

Agradecimientos: la posible relación entre hombres salvajes españoles y neandertales ha sido defendida anteriormente por una serie de autores ( Dmitri Bayanov, Jose Manuel Gómez Tabanera y Michel Raynal) cuyos trabajos han servido de inspiración al actual artículo. Quiero dar las gracias también a Carlos González Sanz, Angel Gari, Jose María Satrustegui y Michel Raynal por su apoyo y aliento.